Night Below - Las minas Garlstone

viernes, 13 de febrero de 2026

Los héroes retoman su aventura partiendo a primera hora desde Milborne rumbo a las minas Garlstone. Sin embargo, deciden no seguir el camino directo: antes dan un amplio rodeo hacia el este para comprobar si alguien los está siguiendo.

Sospechan que el juez Cartman —propietario de las minas, de la herrería y comprador de las tierras anegadas de la Nueva Ciénaga— podría estar implicado en algo turbio.

Tras siete horas de caminata, avistan por fin las minas y se detienen a comer y descansar.

Velter, el explorador, termina antes que el resto y se adelanta para inspeccionar los alrededores. Encuentra un rastro inquietante: huellas humanoides que salen de la mina con regularidad, todas del mismo tamaño y con botas idénticas. En cambio, las huellas que entran son variadas, como si personas distintas accedieran a la mina… pero siempre saliera el mismo grupo.

Mientras tanto, Hilda, la druida, aprovecha para entrar en comunión con la naturaleza mancillada por la actividad minera, buscando cualquier señal de su pupila desaparecida, Oleane.

Duri, el guerrero enano, se recuesta contra una roca para “vigilar”, aunque pronto cabecea y se queda dormido.
Dorian, el mago, repasa sus conjuros sin dejar de observar los alrededores. Nota algo extraño: desde que iniciaron el viaje, un cuervo los ha estado siguiendo. Se había posado cerca… y ahora ha desaparecido.

De pronto, Velter grita desde la distancia: algo se acerca por detrás.
Duri se despierta sobresaltado; Hilda tarda en reaccionar, aún concentrada; pero Dorian comprende enseguida la advertencia. A unos veinte metros de Duri, una enorme serpiente, perfectamente mimetizada con el entorno, avanza sigilosa hacia ellos.

Al ser descubierta, la serpiente se detiene, aunque no huye. Velter corre hacia el grupo. Hilda busca arbustos cercanos para invocarlos y atrapar a la criatura, pero Dorian actúa primero y le lanza una piedra. El impacto apenas la inmuta: no parece tener intención de retirarse.

Velter, ya a distancia de tiro, apunta con calma y dispara una flecha certera que se clava en la cabeza del animal, matándolo al instante.

Con el peligro resuelto, el grupo decide acercarse a la entrada de la mina, avanzando cerca del camino pero sin pisarlo, por si hubiera trampas ocultas.

La entrada está silenciosa, iluminada solo por los rayos del sol que logran penetrar la oscuridad.
Dorian enciende un farol, mientras Velter y Duri se adentran confiando en su visión en la penumbra. No distinguen colores, pero ven lo suficiente para orientarse.

Encuentran restos de la antigua actividad minera: cazos, mantas raídas, herramientas rotas…
A la derecha descubren un pasillo por el que se oye el murmullo del agua deslizándose por la roca. Este los conduce a una caverna que, según el mapa del enano Viejo Oso, los mineros llamaban la caverna de los sueños. Las paredes están cubiertas de pintadas románticas, recuerdos de las siestas que allí tomaban los trabajadores. El motivo de tanta inspiración parece ser una formación rocosa con forma de deidad femenina desconocida.

Regresan al túnel principal y atraviesan una gran sala que los mineros apodaban La tajada de bacon, por las capas rojizas y blancas de la roca.
Más adelante, observan que el techo está cubierto de estalactitas, algunas con un abultamiento blanco y una mancha amarilla en el centro. En el mapa figura como Los huevos pochados.

También encuentran una formación rocosa llamada El gato, que —con algo de imaginación— sí recuerda a un felino gigantesco.

Velter y Duri avanzan en cabeza gracias a su visión en la oscuridad, mientras Dorian y Hilda los siguen más atrás, pegados a las paredes.

De pronto, Velter percibe un leve entrechocar metálico. Ninguno de los cuatro reacciona a tiempo: las cuerdas de varios arcos restallan en la oscuridad y una lluvia de flechas se precipita hacia ellos.

El verdadero peligro de las minas acaba de comenzar…


1 Comentarios:

Juku dijo...

Por suerte, la poca altura de la estancia hace que el arco no sea el mejor arma para usar en una cueva.