Sangre y Sombras en las Minas Garlstone

lunes, 9 de marzo de 2026


Sangre y Sombras en las Minas Garlstone

En la profunda oscuridad de la antigua mina, solo disipada por la linterna de Dorian el mago, las flechas llovieron sobre los héroes. El grupo buscó cobertura tras un gran pilar de roca, pero Hilda, la anciana druida, se quedó paralizada sin saber a dónde acudir. Velter el explorador reaccionó a tiempo y tiró de ella, cubriéndola con su propio cuerpo.

Aquel movimiento instintivo los dejó rodeados antes de que pudieran advertirlo. Por el oeste llovían proyectiles mientras, de frente, un mercenario orondo blandiendo un mandoble se lanzaba contra Duri, el guerrero enano. Velter, el explorador semielfo, cargó contra el atacante dejando atrás a Hilda y Dorian, quienes se vieron sorprendidos por un par de saetas surgidas de la nada. La misma luz que los guiaba los convertía ahora en blancos fáciles.

El fragor de la melé

Dorian conjuró Sueño hacia la zona donde creía que se ocultaba su atacante. Si el hechizo tuvo efecto, no llegó a saberlo, pues un mercenario veterano y curtido le alcanzó con un tajo en el pecho. Mientras el mago retrocedía herido, Hilda se interpuso blandiendo su vara de roble. El golpe impactó en el costado del hombre, quien gruñó de dolor; solo su armadura evitó que sus costillas terminaran astilladas.

Al oeste, Velter se vio acosado por un soldado calvo que lanzaba estocadas certeras. El tipo era rápido, una exhalación. El explorador desenvainó su espada corta con la mano izquierda, pero ni siquiera con el estilo de dos armas lograba impactar a aquel adversario.

Por su parte, Duri castigaba con fuerza a su contrincante cuando sintió un impacto en la espalda. Su sólida armadura enana detuvo el golpe, pero ahora se encontraba emparedado: a un lado el mercenario y al otro un mediano de rostro hosco y gran bigote que buscaba sus puntos débiles.

Magia y desesperación

Al este, Dorian invocó de nuevo el tejido arcano lanzando dos Proyectiles Mágicos. El viejo mercenario soltó un alarido de agonía y, entre insultos y promesas de venganza, avanzó contra el mago. Dorian retrocedía a trompicones, esquivando golpes, hasta que tropezó con su propia ballesta. Solo los varazos constantes de su anciana amiga mantuvieron a raya al malhechor, obligándolo a defenderse y dar un respiro al mago.

Duri, mientras tanto, se revolvía contra sus atacantes. De un codazo frenó a un segundo mediano —un tipo sorprendentemente limpio y bien vestido— que intentaba apuñalarlo por la espalda. Al maldecir al mequetrefe, los otros dos enemigos aprovecharon el descuido para hundir sus armas en su carne. ¡Nada que la resistencia enana no pudiera soportar!

Velter y el líder enemigo se enzarzaron en un baile letal. El explorador empezaba a acusar el cansancio sin lograr herir a su oponente, pero aun así intentaba maniobrar para apoyar a Duri, que seguía superado en número.

El trágico final de Hilda

En el otro flanco, Dorian logró cargar su ballesta. Apuntó al mercenario justo cuando este asestaba una puñalada brutal a Hilda. La druida se dobló de dolor. Sin más conjuros en su haber, el mago apretó el gatillo con manos temblorosas; el virote golpeó un saliente de piedra y salió desviado. El mercenario ni se inmutó; ya tenía a la druida a su merced.

Duri logró finalmente partir a su rival de un tajo, sumergiéndose en una melé confusa junto a Velter contra los medianos y el líder. La situación era crítica hasta que la coordinación enemiga se rompió: el líder y el mediano elegante intentaron escabullirse, ignorando los gritos de su compañero que pedía cobertura. Duri aprovechó el caos y, de un hachazo limpio, le cercenó el brazo al mediano del bigote.

Sin embargo, al otro lado de la mina, el desastre era inevitable. El mercenario atravesó a Hilda de lado a lado. Se giró hacia Dorian riendo como un loco:

— ¡Ahora vas tú! —gritó señalándolo.

Cargó contra el mago dispuesto a terminar la faena, pero esta vez el virote de Dorian voló recto y se hundió entre sus ojos. El hombre se quedó petrificado, mirando el trozo de madera que sobresalía de su frente, antes de desplomarse pesadamente.

Epílogo de sangre

Duri vio al mediano huir hacia el norte mientras el líder calvo escapaba de Velter hacia el sur. El enano persiguió al tipo bien vestido, pero la pequeña criatura era demasiado rápida y se desvaneció en las sombras.

Dorian intentó desesperadamente taponar las heridas de Hilda con vendas, pero la sangre las empapaba al instante. Velter corrió hacia la mujer que había jurado proteger, pero no había nada que hacer. Las heridas eran atroces y no quedaba magia sanadora para cerrarlas. Allí quedó Hilda, sin vida, sobre la piedra fría de las minas Garlstone.



Night Below - Las minas Garlstone

viernes, 13 de febrero de 2026

Los héroes retoman su aventura partiendo a primera hora desde Milborne rumbo a las minas Garlstone. Sin embargo, deciden no seguir el camino directo: antes dan un amplio rodeo hacia el este para comprobar si alguien los está siguiendo.

Sospechan que el juez Cartman —propietario de las minas, de la herrería y comprador de las tierras anegadas de la Nueva Ciénaga— podría estar implicado en algo turbio.

Tras siete horas de caminata, avistan por fin las minas y se detienen a comer y descansar.

Velter, el explorador, termina antes que el resto y se adelanta para inspeccionar los alrededores. Encuentra un rastro inquietante: huellas humanoides que salen de la mina con regularidad, todas del mismo tamaño y con botas idénticas. En cambio, las huellas que entran son variadas, como si personas distintas accedieran a la mina… pero siempre saliera el mismo grupo.

Mientras tanto, Hilda, la druida, aprovecha para entrar en comunión con la naturaleza mancillada por la actividad minera, buscando cualquier señal de su pupila desaparecida, Oleane.

Duri, el guerrero enano, se recuesta contra una roca para “vigilar”, aunque pronto cabecea y se queda dormido.
Dorian, el mago, repasa sus conjuros sin dejar de observar los alrededores. Nota algo extraño: desde que iniciaron el viaje, un cuervo los ha estado siguiendo. Se había posado cerca… y ahora ha desaparecido.

De pronto, Velter grita desde la distancia: algo se acerca por detrás.
Duri se despierta sobresaltado; Hilda tarda en reaccionar, aún concentrada; pero Dorian comprende enseguida la advertencia. A unos veinte metros de Duri, una enorme serpiente, perfectamente mimetizada con el entorno, avanza sigilosa hacia ellos.

Al ser descubierta, la serpiente se detiene, aunque no huye. Velter corre hacia el grupo. Hilda busca arbustos cercanos para invocarlos y atrapar a la criatura, pero Dorian actúa primero y le lanza una piedra. El impacto apenas la inmuta: no parece tener intención de retirarse.

Velter, ya a distancia de tiro, apunta con calma y dispara una flecha certera que se clava en la cabeza del animal, matándolo al instante.

Con el peligro resuelto, el grupo decide acercarse a la entrada de la mina, avanzando cerca del camino pero sin pisarlo, por si hubiera trampas ocultas.

La entrada está silenciosa, iluminada solo por los rayos del sol que logran penetrar la oscuridad.
Dorian enciende un farol, mientras Velter y Duri se adentran confiando en su visión en la penumbra. No distinguen colores, pero ven lo suficiente para orientarse.

Encuentran restos de la antigua actividad minera: cazos, mantas raídas, herramientas rotas…
A la derecha descubren un pasillo por el que se oye el murmullo del agua deslizándose por la roca. Este los conduce a una caverna que, según el mapa del enano Viejo Oso, los mineros llamaban la caverna de los sueños. Las paredes están cubiertas de pintadas románticas, recuerdos de las siestas que allí tomaban los trabajadores. El motivo de tanta inspiración parece ser una formación rocosa con forma de deidad femenina desconocida.

Regresan al túnel principal y atraviesan una gran sala que los mineros apodaban La tajada de bacon, por las capas rojizas y blancas de la roca.
Más adelante, observan que el techo está cubierto de estalactitas, algunas con un abultamiento blanco y una mancha amarilla en el centro. En el mapa figura como Los huevos pochados.

También encuentran una formación rocosa llamada El gato, que —con algo de imaginación— sí recuerda a un felino gigantesco.

Velter y Duri avanzan en cabeza gracias a su visión en la oscuridad, mientras Dorian y Hilda los siguen más atrás, pegados a las paredes.

De pronto, Velter percibe un leve entrechocar metálico. Ninguno de los cuatro reacciona a tiempo: las cuerdas de varios arcos restallan en la oscuridad y una lluvia de flechas se precipita hacia ellos.

El verdadero peligro de las minas acaba de comenzar…


Fin de la primera parte - Night Below

martes, 3 de enero de 2023


 

28º Día de Solferaz del 577CA, Feriado.

 

Continuación...

 

Los héroes toman el camino de vuelta, cruzándose con dos granjeros que vienen de Milborne de vender sus mercancías. Informan al grupo que el día siguiente será la fiesta de la abundancia y que lo han vendido todo.

 

Llegan a Milborne al atardecer y encuentran un pueblo engalanado, con flores en macetas, colgadas de las ventanas y balcones; guirnaldas y otras decoraciones.

 

Duri quiere ir al armero, para ver que armadura podría ofrecerle. Walright le pide 600mo por una armadura de placas y le ofrece 20mo por su armadura de varillas. Le informa que él no es el dueño y no puede ofrecerles descuento alguno, si quieren hablar con el juez Cartman, él es el dueño de la herrería, las minas y muchas granjas.

 

Al lado de la herrería está el taller de Garyld, que sale de trabajar y se cruza con ellos. Les cuenta lo que sabe de la desaparición de Jelenneth. Les atacaron unos bandidos, sólo uno era de la zona, estuvo trabajando en las minas del Juez Cartman para pagar por su crimen de robar ganado. Éste preguntó en las minas, pero nadie tenía ninguna información relevante.

Los primeros héroes recorrieron el este, sur y oeste sin resultado e iban a ir al norte. También revisaron la habitación de Andren, donde durmió la aprendiz, encontraron huellas de carro (todos pasan por allí) y una huella de zapato que podría coincidir con la de Jelenneth en el alfeizar de la ventana.

Él está vigilando la zona y tampoco puede moverse mucho, debido a su cojera. Se prevé que venga menos gente a la fiesta que en otras ocasiones, pero aun así la gente no se perderá la ocasión de disfrutar de la fiesta.

 

Acompaña a los PJs a visitar a Parella y Haldelar, los padres de Jelenneth.

Andren era el prometido de Jelenneth, no les parecía suficiente para una mente privilegiada como la de Jelenneth, pero ponen la mano en el fuego por él.

Heydrus es el otro chico que desapareció por las mismas fechas. Tiene 20 años, es extrovertido y le ronda a todas las chicas. Es el hijo de Arinohal, una mujer que maldijo a una familia por romper el matrimonio con Heydrus. El padre del chico desapareció y su granja se está inundando, por lo que no se parece al caso de la aprendiz. Solía visitar la Corona Argéntea, la taberna local, para echar unos tragos.

Los padres hicieron llegar la noticia de la recompensa a los pueblos de alrededor, con la esperanza de que alguien la hubiese visto o atraer más aventureros. Respondió un grupo de "siniestros" aventureros a informarse por la recompensa, la gente les vio irse hacia Bosqueespino, pero no estos no informaron de nada. Unos días más tarde, una exploradora del grupo volvió a por víveres a la tienda de Rastifer, se las llevó todas.

Mientras hablan, un joven delgado, que está con los preparativos de la Fiesta de la Abundancia, indica que ha buscado por todos lados a Semheis, el párroco local. Garyld se va a buscar al sacerdote.

 

Los héroes hablan a parte y plantean varias teorías.

Tauster reprimió un ataque de ira al enseñar a Dorian los pormenores de un hechizo. El mago no quería una aprendiz, pero el mago y los padres coinciden en que Jelenneth era tozuda e inteligente y siempre conseguía lo que se proponía. Tauster le iba a entregar un regalo carísimo, como una varita a la aprendiz ¿Puede que el mago acosara a la aprendiz y esta huyera.

Jelenneth no pudo irse a Bosqueespino, ni Kuiper ni los primeros aventureros encontraron ni rastro de ella allí. Además estos se dirigían al norte por algún motivo.

 

La Corona Argéntea está llena, incluso hay gente bebiendo fuera. Los héroes se distribuyen por la taberna para tener los oídos en todas la conversaciones.

Durin se sitúa en la barra, donde está el otro enano del pueblo. Un anciano que despierta al ver a los aventureros y los busca con la mirada por la taberna. Se acerca al enano y después de una parca y tensa negociación al más puro estilo enano, acuerdan que les entregará un mapa de la región y otro de las minas Garlstone, por 50mo. El Viejo Oso (o Viejo Gimoteador, según a quien se pregunte) asegura que los anteriores héroes le encargaron estos mapas y nunca los recogieron. Asegura que cuando encuentren a la chica, les dirá donde conseguir un tesoro que consiste no en oro, sino en objetos mágicos.

 

Duri y el Viejo Oso acuden a la casa de éste para hacer el intercambio. Dorian, que está situado en la puerta, escucha a dos parroquianos afirmar que allí están el Viejo Oso y su sobrino, el que tenía que venir y que le está enseñando el oro que oculta el enano.

 

El viejo Oso les da los mapas de la región y les dirá donde hay objetos mágicos si encuentran a la chica

Dos del lugar dicen que tiene oro escondido y le confunden con su sobrino.




 

Night Below - Nuevas amistades, viejos comienzos

martes, 20 de diciembre de 2022

 




26º Día de Solferaz del 577CA, Aguado.

 

Pasan la noche entre el bosque y la ciénaga, a medianoche, en la guardia de Velter, escucha el aleteo de una criatura, que se lanza contra uno de los guardias que duerme.

No tardan en venir más libélulas gigantes desde la ciénaga, en busca de comida fresca.

Uno de los soldados, Alban, es decapitado, otro, Foster está malherido; a Hilda la atraviesan de parte a parte y sobrevive gracias al poder sanador de la naturaleza; Dorian, que estaba aislado, evita el ataque con conjuro de Escudo Mágico.

Otra libélula huye, vero vuelve para atacar por sorpresa a Durin, que es socorrido por los soldados que acaban con la criatura.

Hilda oficia por Alban, que resultó ser un fiel de la vieja fe.

Los soldados guardan el cuerpo de su compañero durante la noche.

 

Por la mañana se dirigen al norte y encuentran la zona que fue asolada por el dragón. Apesta a cloro y tienen que dar un rodeo por el Bosque Sagrado.

Se dan cuenta de por qué lo llaman así, es un lugar idílico y todo el bosque les observa.

A lo lejos ven un ciervo enorme que les observa. Hilda se acerca a investigar y le queda claro que la criatura no es un animal y podría ser un avatar de Obad-Hai. Le pide consejo y la criatura se interna en el bosque.

Los compañeros siguen a la druida, dejando atrás a los soldados que no quieren abandonar a su compañero.

Cruzan el río Cimarrón (Woldcote) hasta llegar al sur de BosqueEspino y encuentran una senda reciente, creada por una criatura de varios metros de alto.

El ciervo desaparece sin dejar rastro.

 

El grupo vuelve al camino, sin estar muy seguros de que han visto ni de por qué les ha llevado allí.

A su regreso, los soldados se han ido. Siguen el camino a Thurmaster y llegan de noche.

 

Se escuchan cánticos y risas. En la aldea hay una fiesta y los reciben como héroes.

Velter es retenido por amigos y conocidos para celebrar el éxito con él.

Hablan con el conde y dice que les pagará lo pactado.

Hilda se queja a Parlfray de los malos modos del sacerdote de Pholtus, Cooper Shaw.

Sybil Parlfray, una joven muy bella y popular, interroga a Velter sobre lo ocurrido y este le dice que ya se lo contará. Ella no está conforme y le dice mañana se lo tiene que contar.

 

Velter habla con el Conde, que le dirá a su hijo Lance que escriba una carta de recomendación para Shiraz, en la que reconoce las acciones del guardabosques.

 El Conde informa al semielfo que se ha ganado el mérito de ser guardabosques de la región, pero que esa responsabilidad puede ser más de lo que puede tragar, por ahora.

Velter le pide un lugar donde dormir, el Conde les ofrece las camas libres de los soldados, pero recomienda a Velter buscar compañía esa noche y acaba besándose con la joven Lettice, aunque cada uno acaba en su cama con mucho alcohol en sangre.

 

Dorian le pide a Tauster que le enseñe los conjuros que le prometió, este de mala gana le entrega un pergamino con un conjuro sencillo, el primero de los seis prometidos.

Cuando el joven afirma que irán en busca de Jelenneth, la actitud del mago cambia y acepta que Dorian estudie y duerma en la habitación de la chica, a condición de que no toque nada.

Ofrece 100mo por encontrar a Jelenneth.

Pagó a un vendedor de materiales mágicos de Newick, pero los aventureros que mandó a traer los pergaminos mágicos, nunca llegaron.

Tauster ofrece al joven un hechizo de percepción extrasensorial y le ayuda a entender las bases del hechizo. Dorian puede ver como el mago contiene su ira cuando el joven no entiende algunos conceptos.

 

27º Día de Solferaz del 577CA, Terrado.

 

Tauster entrega a Dorian los conjuros de Comprender lenguajes, PES e Invisibilidad. Preparará más para cuando vuelva.

El grupo se reúne con Tauster y Dorian en la taberna e intercambian información.

También escuchan que Barat, el de la tienda de suministros está deprimido por la desaparición de su "amigo" a manos de los gigantes.

Tauster se había quedado pensativo y finalmente hace llamar a Dorian a su torre, le muestra una varita mágica de "Rociada de Color" que era para Jelenneth. Le hace jurar que se la dará a la joven cuando la encuentre, que si no la encuentra, la devolverá al mago y Dorian plantea que si tienen que usarla contra la joven y acabar con ella, por algún motivo, Dorian se la podrá quedar.

Tauster no acepta y dice que en ese caso irán a hablar con él y explicarle lo sucedido.

 

Toman una barca hasta la granja de Kuiper, pero no está allí, les ofrecen dormir en el granero y descansan allí.

 

28º Día de Solferaz del 577CA, Feriado.

 

Kuiper llega por la mañana y les cuenta sobre los secuestros sucedidos.

Un grupo de héroes, junto con Oleanne, fueron secuestrados a dos horas de Milborne, yendo hacia las granjas. En el cauce norte del río. Se encontró el cadáver de la mediana del grupo y los lobos de Oleanne.

Fueron hacia el sur, hacia Bosqueespino.

Kuiper ha seguido el rastro de los secuestrados, con la ayuda de Maxim, un hombre-oso, pero se pierde en el sur de Bosqueespino. No podían seguir, podían caer en una emboscada los dos.

Ha encontrado el rastro de una patrulla de hobgoblins que saben moverse por la zona. Recomienda a los héroes evitar el enfrentamiento.

Los héroes secuestrados iban a ir al norte, ya que en el sur no habían encontrado nada. Allí está el Valle de la Gran Roca, una zona de descenso, salvaje, peligrosa y patrullada por orcos y hobgoblins. No deberían ir allí si no es imprescindible. Kuiper les ayudaría a internarse.

 

Night Below - Monstruos en la ciénaga

lunes, 28 de noviembre de 2022

 



21º Día de Solferaz del 577CA, Feriado.

Dorian y Duri son dos aventureros que han tomado un río para remontar los pantanos hasta Alfaracia, cada uno por sus motivos.

Les acompaña una druida Hilda, que no se ha acercado a hablar, sólo a poner la oreja. Así que deciden hablar en suelio para que no les molesten.

 

Al llegar a puerto, escuchan en la taberna que en Milborne, pueblo del valle de Haranshire, pagan 1000mo por encontrar a Jelenneth, una joven, hija de unos molineros, pagan algo por adelantado.

 

Se cruzan con Velter, un explorador semielfo, y Hilda, que van en la misma dirección. Ambos saben moverse por entornos salvajes.

Velter se les ofrece como guía a cambio de protección.

 

Hilda ha venido para buscar a los druidas Oleanne y Geolin, que cuidaban de Bosqueespino

Tardarán 2 días en llegar a Milborne, si van rápido. 3 días a ritmo normal.

 

Hilda y Velter duermen en la sala común y tienen un encontronazo con unos posibles ladrones.

El posadero les reprende por sacar armas de filo, pero se ablanda al saber que Hilda es sacerdotisa de la vieja fe y acaba ofreciéndoles una habitación gratis.

 

22º Día de Solferaz del 577CA, Estelado.

Un grupo numeroso va delante de ellos y les llevan un par de horas de distancia.

 

Descubrimos que Dorian es un tipo limpio y que ha venido buscando oro.

Que Duri se ofende rápidamente y lo dirime con las armas. Además quiere probar su valía entre los suyos.

Hilda no tiene tacto para decir lo que piensa, provocando situaciones tensas.

Velter es sosegado y evita el conflicto siempre que puede.

Duermen al raso y hacen guardias.

 

23º Día de Solferaz del 577CA, Soleado.

 

Por la tarde en un giro del camino ven 4 soldados caídos.

Velter corre a ver qué ha pasado.

Dorian vigila, esperando una emboscada

Duri y Hilda se acercan con cautela.

 

El capitán de los soldados dice que "El rubio olía a muerte y sus ojos estaban muertos ¡Lo juro!"

Del capitán recogen un símbolo sagrado y una carta.

 

Durin se da cuenta de que se está alzando una polvareda sobre la elevación que tienen al este del camino

Cientos de criaturas peludas se les echan encima y tienen que echar al galope en los dos caballos.

Les persiguen hasta la aldea de Rawich, que queda arrasada.

Uno de los caballos muere de agotamiento y el otro queda agotado.

Todavía les persigue una docena de farfulladores, Hilda echa pergamino de Enredar y captura a siete de ellos

Dorian corre sin mirar atrás.

Velter se queda al lado del caballo muerto, esperando que sirva de distracción y después logran escapar.

 

Por la noche:

Un par de humanoides de 3 metros se mueven entre las sombras y los localizan por el olfato. Duri se queda a cubierto para saltar sobre ellos cuando se acerquen, Velter les dispara sin herirles, Hilda lanza una plegaria sobre Duri y revelando su posición, para consternación de este.

Dorian lanza un conjuro que hace dudar a los humanoides que finalmente retroceden por miedo a la magia.

 

 

24º Día de Solferaz del 577CA, Lunado.

Hilda encuentra una lince hembra y consigue hacerse amiga de ella y que le acompañe. Parece lista.

 

A lo lejos, ven una criatura humanoide y deforme, de unos 5 metros, atravesando la ciénaga . Emana maldad por todos sus poros.

 

Se Cruzan con dos carretas que van de Thurmaster a Lasker y les dicen a sus ocupantes lo ocurrido y estos se quedan discutiendo que hacer.

 

Al mediodía llegan a Thurmaster y ven que es un villorrio en decadencia, están reparando la muralla que llevaba mucho tiempo sin ser mantenida adecuadamente.

 

Conocen la posada del Sabueso y colas, que está lleno de colas de zorro. El dueño se llama Weismar y tiene malas pulgas.

Una camarera llamada Gloris le dice a los héroes que el Conde Parlfray paga un buen dinero por acabar con la bestia de la ciénaga, un gigante deforme que ha acabado con sus hombres.

 

Velter visita a Tauster para presentarle a Hilda, la druida. Durante la conversación, parece que Velter le recuerda algo al mago, la Reina de la Ciénaga es más que una leyenda, es una criatura poderosa con la que se podría llegar a algún tipo de acuerdo.

 

El grupo se reúne en el Sabueso y Colas, donde Tauster les convence para acompañarle a ver al Conde.

El Conde, está reunido con sus oficiales y escuchan de Tauster que la Reina de la Ciénaga es un dragón poderoso e inteligente, con el que se podría llegar a algún tipo de acuerdo.

El Conde no parece confiar en el plan del viejo mago, pero después de cierta negociación, acuerda:

·          Pagar a Dorian el mago 500mo y que Tauster le permita copiar ciertos conjuros.

·         500mo a Duri, el guerrero enano.

·         A Hilda la druida, estar en deuda con ella y poner a su servicio lo que pueda proporcionarle.

·         A Velter, el reconocimiento del servicio a su comunidad.

·         También acuerda proporcionarles 4 soldados que les sirvan de escolta.

 

Hilda busca al sacerdote del Conde Parlfray, que es de una religión extraña, para que le proporcione agua bendita. Este rehusa compartir el poder de Pholtus con una hereje y se produce una fuerte discusión. Parece que la druida se ha buscado un enemigo.

 

25º Día de Solferaz del 577CA, Lunado.

 

Recogen provisiones, conocen a su escolta y emprenden el viaje al sur.

Sus compañeros les informan que pocos volvieron del enfrentamiento con los gigantes y no pudieron ni acercarse, con su simple mirada les aterrorizó, después los mató y devoró a todos.

 

Pasan por la linde del Bosque Sagrado, en la que habían algunas casetas de pescadores y pequeñas granjas, todas abandonadas.

El Bosque Sagrado no es un lugar en el que uno pase mucho tiempo, pues se siente observado y fuera de lugar.

 

Al abandonarlo encuentran huellas de criaturas enormes que entran del Bosque a la Ciénaga.

En el interior de la Ciénaga, ven uno de esos gigantes, pero de unos 3 metros, que está devorando a un lagarto gigante. A su espalda se encuentra una cueva medio inundada.

 

Unas dos horas después encuentran a un hombre lagarto comiendo en el interior de la Ciénaga, este desaparece y al rato aparecen varios saurios armados que presionan a la compañía a retroceder hasta que Dorian, con dibujos y señas les convence para que venga su alguien con quien puedan hablar.

Aparece su líder, que habla aerdio y les dice que pueden ir al sur para recorrer el "Camino de barro" y encontrarán a la Reina de la Ciénaga, aunque primero tendrán que superar sus peligros.

 

Los héroes se internan solos.

El grupo descubre pronto el primero de los peligros, una planta carnívora se traga a Dorian y los compañeros luchan a brazo partido para conseguir sacarlo a tiempo.

Más tarde llegan a un gran montículo, no sin atraer la atención de cinco sapos gigantes que son reducidos por el hacha de Durin y las flechas de Velter.

 

Ascienden y ven como las plantas tienen un tono amarillento y cada vez huele más a cloro.

Encuentran huellas de hombres lagarto en el lado norte del montículo.

Una voz les recibe advirtiendo que hace doscientos años que ningún humano pisaba aquel lugar y exigiendo un regalo por presentarse en sus dominios.

Dorian le entrega un pergamino mágico y la criatura invisible parece satisfecha. El mago topa con una extremidad grande e invisible de la criatura.

La criatura les advierte que tiene a los humanos por mentirosos y ladrones y que ya acabó con una ciudad humana sin remordimientos.

Los héroes apelan a su sentimiento de la territorialidad, al alimento y a que los aventureros podrían adentrarse en la ciénaga en su busca si descubren que hay un dragón cerca.

La criatura acepta acabar con los intrusos, a cambio de que los héroes difundan rumores que ahuyenten a los humanos de acercarse a su guarida y de que le entreguen una vaca a sus súbditos, los hombres lagarto.

Les amenaza con acabar con sus lugares de origen si no cumplen con su palabra, como son extranjeros, amenaza a la raza de Durin, pues conoce los asentamientos en las montañas Puño de Foturbo, donde están las fortalezas de los enanos Puño-Martillo. El enano le devuelve la bravata y la dragona se muestra en todo su esplendor y enormidad, produciendo pánico en los corazones de los héroes.

La única que aguanta la visión de la colosal dragona es Hilda la druida, la dragona le hace subir a su lomo para que le dirija hasta la caverna de los gigantes, que son arrasados, junto con una sección de la ciénaga por el aliento ponzoñoso y corrosivo de la sierpe.

 

Los héroes vuelven con los soldados que no paran de hacerles preguntas, que los héroes contestan de manera vaga.

Pasan la noche en la llanura, entre el bosque y la ciénaga, a medianoche, en la guardia de Velter, escucha el aleteo de una criatura, que se lanza contra uno de los guardias que duerme.

No tardan en venir más libélulas gigantes desde la ciénaga, en busca de comida fresca.

Uno de los soldados es decapitado, otro está malherido; a Hilda la atraviesan de parte a parte y sobrevive gracias al poder sanador de la naturaleza; Dorian, que estaba aislado, evita el ataque con conjuro de Escudo Mágico.